¡LAS HERRAMIENTAS DE PROFESIONALIZACIÓN DE LA CONTRATACIÓN PÚBLICA!

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La contratación pública es un instrumento para alcanzar un crecimiento inteligente, sostenible e integrador.

Las directivas sobre contratación pública adoptadas en 2014 proporcionan un conjunto de instrumentos que permite a los Estados miembros realizar un uso más eficiente y estratégico de la contratación pública. Para ello, es necesario garantizar la aplicación eficiente de las normas de contratación pública en todos los niveles, para sacar el máximo partido de este instrumento esencial para las inversiones europeas y nacionales.

Por consiguiente, es necesario garantizar el uso más eficiente de los fondos públicos y los compradores públicos necesitan estar en condiciones de contratar de acuerdo con las normas más exigentes de profesionalidad.

Es en este esentido como la Comisión Europea ha entendido en líneas generales el objetivo de la profesionalización de la contratación pública, poniendo el enfoque en los recursos humanos con el fin de mejorar la formación y la gestión de la carrera de los profesionales en materia de contratación, ya que la contratación pública constituye uno de los ámbitos vertebrales de la actuación administrativa, que tiene además un gran significado económico y social, no en vano representa aproximadamente un 18% del PIB de la Unión Europea y de gran parte del PIB de otros países y una de las principales medidas para luchar contra la crisis económica, representando entre un un tercio y un medio del presupuesto de las distintas Administraciones Públicas o poderes adjudicadores.

La aprobación de la Ley de Contratos del Sector Público de 2017, incorporando la nueva generación de Directivas europeas sobre la materia, obliga a ampliar la profesionalización en esta materia, resultando trascendental en este sentido conocer muy bien cuáles son las reglas, normas, trámites y el procedimiento que rige el funcionamiento de la contratación pública.

Los profesionales de la contratación pública, es decir, aquellas personas implicadas en la contratación de bienes, servicios y obras, así como los auditores y funcionarios responsables de la revisión de los casos relacionados con la contratación pública, deben disponer de las cualificaciones, formación, capacidades y experiencia adecuadas necesarias para su nivel de responsabilidad. Esto implica garantizar la existencia de personal con experiencia, capacitado y motivado, la necesidad de ofrecer la formación y desarrollo profesional continuo necesarios, así como desarrollar una estructura de la carrera profesional e incentivos que hagan atractiva la función de la contratación pública y motiven a los funcionarios públicos a lograr resultados estratégicos.

Es, en palabras de la Comisión Europea, lo que esta piensa al respecto de la profesionalización de la contratación administrativa. Lo anterior se debe unir a la necesidad de proporcionar herramientas y metodologías de apoyo de la práctica profesional en el ámbito de la contratación, entre las que figuran directrices, códigos éticos, instrucciones, diagramas, esquemas de pasos a seguir, manuales, plantillas y herramientas de cooperación, con la formación, apoyo y experiencia, agregación de conocimientos e intercambio de buenas prácticas correspondientes.

El resultado debería ser elaborar una política para la profesionalización a fin de aumentar el perfil, influencia, impacto y reputación de la contratación pública en la consecución de objetivos públicos.

No me canso de repetir este mensaje allí donde voy y a quienes me preguntan, pero nuestra mentalidad sigue siendo la del “parche”, la del remedio casero, la de solventar los problemas burocráticos, administrativos y muchas veces nimios del día a día, sin ver más allá y sin tener tiempo para levantar la cabeza y realizar tareas que supongan verdaderamente un valor añadido.

En mi humilde y exigua experiencia (tengo un GRAN amigo con 50 años de contratación pública a las espaldas) esta excesiva falta de protocolización, organización, planificación hacen que en muchas ocasiones el o la jurista ya no ejerza de jurista, el o la arquitecto ya no ejerza de tal, el o la economista tampoco y así sucesivamente, porque todos están en un sin vivir burocrático absurdo fruto de una falta de metodología, de una falta de normalización administrativa interna, de una falta de protocolización del trabajo interno, de una falta de organización y de un liderazgo sabio y fuerte que tenga la capacidad de tomar decisiones que cambien el modelo de trabajo.

Es una realidad mayoritaria. Salvo honrosas excepciones que son capaces de salir de la selva administrativa enmarañada en la que se encuentran para subirse al punto más alto desde el que otear la mejor y más rápidas de las salidas a esa selva.

Todas las normas en su entrada en vigor producen un periodo de inseguridad jurídica, la contratación pública no es una excepción, más bien al contrario. La LCSP es una norma muy compleja, extensa y difícil, no nos engañemos.

Pero hay herramientas, curiosamente herramientas que están a disposición de quien las quiera, hablo de:

  • La licitación electrónica.
  • Las instrucciones o circulares sobre la contratación menor y mayor, sobre la utilización de la contratación de manera estratégica, social, medioambiental e innovadora, que fijen una organización interna obligatoria, para corregir todos los desajustes internos (que son muchos) en la actividad diaria.
  • Herramientas como diagramas de flujos y esquemas de pasos a seguir de la nueva LCSP (no es cuestión de enseñar aquí la Ley entera en diagramas y esquemas, pero para simple muestra un botón: la imagen de este post), para que todas las unidades administrativas afectadas por la aplicación de la nueva norma (prácticamente diría que todas las de cualquier organización) sepan qué tienen entre manos.
  • La imprescindible normalización de los documentos. Es decir, la creación de plantillas.
  • La existencia de códigos éticos de contratación.
  • La posibilidad de cursar itinerarios formativos que apuesten por una verdadera profesionalización de la contratación administrativa, donde las Escuelas de Administración Pública y las Diputaciones Provinciales deben poner énfasis.

Todas ellas son herramientas que existen. La rueda está inventada y sí, muchas veces está también en el mercado, al que diariamente se acude a contratar muchos otros productos, servicios y obras.  No es necesario que cada cual invente su propia rueda. Una inversión puede suponer un gran beneficio, también económico.

Seamos pragmáticos o es que: ¿no se entiende o no se quiere entender que la contratación administrativa supone cerca del 50% del presupuesto público? ¿No se entiende o no se quiere entender que la contratación administrativa supone la principal forma de actuación administrativa? ¿No se entiende o no se quiere entender que si no gestionamos esta normativa de manera perfecta y al unísono en nuestras organizaciones los problemas administrativos serán cotidianos? ¿No se entiende o no se quiere entender que con este volumen de actividad y presupuestario la licitación electrónica es el buque insignia de la administración electrónica? ¿Cuál es nuestro problema? Me atrevo a dar un diagnóstico: una clara falta de protocolización de la organización interna y una importante falta de visión colectiva de la contratación pública como estrategia de actividad administrativa.

La Ley supone un nuevo sistema de contratación pública, que empieza por la obligatoriedad de planificar y la limitación a la utilización de la contratación menor. De haí en adelante… Si no se afronta este nuevo sistema en las organizaciones también desde una visión que suponga un cambio de visión, las disfuncionalidades y los problemas de ayer, que sigo comprobando que son los de hoy, serán también los de mañana. Una pérdida de eficacia, de eficiencia, de recursos, de energías, de gasto público y de un largo etc. que resulta a todas luces inadmisible para los contribuyentes y para las propias organizaciones y empleados y empleadas de las mismas.

Diría que mucha suerte, pero creo que más que suerte, hace falta voluntad, inteligencia y visión, mucha visión.

 

Este post está dedicado a Julián de la Morena López, GRAN profesional de la contratación pública en España, maestro de muchos y a sus palabras me remito: 

“Innovación, y la innovación está en vosotros… pensar de qué manera podéis mejorar los procedimientos, aliviar los tiempos, simplificar los trámites”.

Esto lo puede decir quién en el año 1988 creo el primer registro de empresas para que sólo se presentara la documentación una sola y primera vez

y en el año 1996 creo para su organización lo que luego se conocería en el ordenamiento jurídico como el perfil de contratante. 

(Véase su ponencia en el CNCE’17)

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